Siento como si cada filamento nervioso de mi cuerpo recibiera descargas eléctricas. No logro permanecer acostada porque me hormiguean la piernas. No logro permanecer sentada porque siento un hormigueo en la zona lumbar. Quiero gritar, arañar, arrancar la parte de mi cuerpo que me produce esto. Recuerdo las caminatas de madrugada hasta la clínica, con la esperanza de que el dolor dissminuyera por el camino... Opto por levantarme e ir a darme una ducha. La medicación demora a hacer efecto, a veces...
Hoy no le tuve piedad a mi cuerpo, lo usé como corresponde: complaciendo a las personas que amo y acompañándolas. ¿El dolor es el precio? Bienvenido. Hoy no ganó mi cuerpo, gane yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario