domingo, 2 de diciembre de 2012

En estos días...

En estos días retomamos la amistad. ÉL está ahí, presente, todos los días, pero solo por algún momento del día y de modo que sea fácil hacerlo retirarse con un analgésico sin mayor sufrimiento. Eso basta porque ya no tengo que permanecer tanto de pie en mi trabajo. Así que se vuelve difícil contestar a las personas que quieren saber cómo estás de tu columna... He probado todas las variantes porque todas son verdaderas: muy bien, gracias por preguntar; hoy no muy bien pero trabajando; hoy no muy bien pero es por la tormenta. Eso, si me ven renguear, si no, ando bárbara. Punto final. Y deje de hacer de cuenta que le interesa. El cuerpo me permitió incluso el placer olvidado de una cervecita con mis amigas el día de mi cumple.
Oh, placer olvidado... Coloco los labios sobre el pico y espero el frescor amargoso inundarme la garganta. El alcohol no se siente, se siente el frescor bienvenido en esta noche de pesado calor. Es un placer con culpa porque la medicación ha disminuido pero no totalmente y sé que mi hígado puede resentirse mañana. Pero es el tipo de riesgo asumible porque lo que gana lo compensa y me refiero a la sensación de compañerismo que se crea cuando compartes en una rueda de amigas el pico de la botella.

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