martes, 23 de junio de 2015

Me pregunto, abu... Escrita en agosto de 2013

      Me pregunto cuánto heredé, abu, de esas manos pequeñas y delicadas. La afición a las novelitas
románticas de Corín Tellado, el gusto por las plantas y los yuyos medicinales, ese deje de bruja que exorciza tormentas eléctricas y que nunca quisiste compartir con nosotras. Me pregunto cuán culpables son de que me gusten los guisos quemados en el fondo de la olla, las rosas camaleón, de mi primera ofrenda a Iemanjá para salvarle la vida a mi hermana. Las manos que nos preparaban pancitos con formas de bichitos que nos disputábamos los nietos, que nos servía café con nata porque le daba pereza colar la leche. Las manos que nos preparaban tés para la tos y las gripes, que nos tejían los buzos de lana para el invierno y nos cosían las ropas para las fiestas de fin de año de la escuela. Pienso, abuela, que tú no sabes cuánto valen tus manos y que tal vez debiera decírtelo mientras aún estás conmigo.

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