domingo, 26 de octubre de 2014

Dolor en la madrugada

    Una vez cada tanto, el dolor llega en la madrugada.
    Hoy no me deja dormir. Impide cualquier intento de buscar una posición más cómoda en la cama,  y cuando permanezco un minuto inmóvil esperando que se manifieste el sueño,  comienza.
    Pero no siempre es con dolor.  A veces, como hoy,  empieza con un cosquilleo que inicia en la zona del coxis y va extendiéndose a las piernas hasta convertirse en algo parecido a una corriente eléctrica que recorre las extremidades inferiores.  Cuando esto ocurre,  el primer reflejo es cambiar de posición.  Agotado,  sentarse y flexionar las piernas contra el cuerpo.  Agotado este recurso, caminar,  lo que alivia muchísimo y te proporciona la ilusión temporal de alivio.  Y  recién entonce,s cuando caminas, comienza a asomar el dolor que encubría la anterior molestia.
    Como ven, es un proceso largo que yo he acortado con la experiencia. Camino solamente a buscar agua para medicarme cuando no hay otra alternativa. Lo normal es estar medicada para dormir con un analgésico, un relajante muscular y un inductor del sueño (que yo he estado sustituyendo por melatonina,  mucho más natural).  Pero si esto no garantiza una buena noche de sueño,  hay que tomar otras medidas.
    El último recurso antes de vestirme para ir a Emergencia,  es el tramadol  clorhidrato líquido, un opioide conocido como analgésico al que recurro en último caso debido a los desagradables efectos secundarios (como náuseas,  sequedad en la boca, estreñimiento,  sudoración, pérdida  del apetito, entre otros no mencionados como efectos secundarios por doctores o en el prospecto que acompaña el medicamento). Algunos son acumulativos,  o sea, que se manifiestan con el uso frecuente, otros dependen del paciente.  A mí,  por ejemplo,  me causa sueños espantosos por lo vívidos. Y, como efecto acumulativo he notado que me vuelvo más sensible a los olores del ambiente y los perfumes me causan náuseas impresionantes y las contracciones involuntarias cuando estoy en reposo.
    Amigos y compañeros de trabajo me han hecho una pregunta a lo largo de los años que siempre respondo del mismo modo. Como el tramadol es un derivado de la morfina,  quieren saber si no me he vuelto adicta. La respuesta es un rotundo no. Siempre que puedo, prescindo de él o lo sustituyo por otro analgésico más leve sin ningún problema. Pero la respuesta que más me gusta es la que me dio mi doctor de cabecera hace pocas semanas: "si estás con dolor,  no crea adicción". Me quedó clarísimo,  doctor,  gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario